Impacto del Fenómeno Climático llamado Niño Costero y Suministro de Ayuda a San Pedro

Yolanda Olivares (hija de Manuel Olivares, guia de D. Ruzo)

Las lluvias comienzan mayormente en enero; siempre el mes de febrero es el más fuerte donde los comuneros lo llaman ‘‘febrero loco’’. En 2017 por la intensidad de las lluvias se formaron grandes huaicos (caídas de roca y lodo de los cerros), fuera de lo normal de la sierra, donde destruyó la carretera de Autisha cerca de Aopica la primera semana de marzo; luego el puente verde donde afectó a todos los pueblos del valle de Santa Eulalia (19/3).

Los comuneros están acostumbrados a las lluvias; por la intensidad fuera de lo normal de las lluvias que ellos explican que parecía un diluvio o como si tiraran del cielo baldes de agua; a causa de esto se pierden todas las vías de acceso y quedan aislados, sin comunicación, luz, agua, leñas, y alimentos. Los comuneros no dormían de miedo a que el pueblo desaparezca porque las fuertes lluvias provocaban derrumbes en los cerros.

Un veinte de marzo por la mañana recibo la llamada de tres comuneras pidiendo ayuda, informándome de la situación por la que pasaban, es ahí donde me contacto con Octavio Ruzo quien estaba en Estados Unidos para que nos brinde su apoyo ya que pedí ayuda al gobierno y no tuve respuestas porque San Pedro de Casta no figuraba como afectado por el niño costero (el fenómeno climático); ellos estaban abocados al norte, Chosica y Cayahuanca y no a las alturas del valle de Santa Eulalia donde San Pedro y sus dos anexos fueron los más afectados del todo el valle. Coordinando con los comuneros me brindaron una lista de alimentos de primera necesidad, que necesitaban con urgencia ya que no contaban con servicio eléctrico y los alimentos escaseaban.

El jueves 23 de marzo luego de comprar los alimentos en Lima fuimos derivados a la base de helicópteros para transportar los víveres a San Pedro. Luego demuchos intentos para llegar a San Pedro por helicóptero no se pudo por el factor clima que nos impedía aterrizar en el pueblo ya que la neblina impedía la visibilidad del piloto para descender.

Finalmente cuatro días después coordinamos la ruta para ingresar a San Pedro por tierra; la única opción era por la carretera central, Casapalca, las cumbres de Junin y entrar al valle de santa Eulalia empezando por el ultimo distrito de los siete de la provincia (San Juan de Iris) para llegar al primero que es San Pedro de Casta. Salimos de Santa Eulalia a las 9 pm del día 30/3 y llegamos el viernes 31 a las 10 pm; la carretera central caótica por el tremendo tráfico que se generaba en el trayecto y por observar todo el desastre que ocasionaron los huaicos en Chosica y partes de la carretera central hasta llegar a Matucana (7 am) sin haber podido dormir. En Matucana se regularizó un poco el tránsito hasta llegar a Casapalca; donde tomamos la desviación a Casta que era pura trocha (camino de tierra) con una vista hermosa de los nevados, alpacas, llamas, ichus (vegetación de altura) e inmensas lagunas de diferentes colores. Al llegar a Iris las lluvias empezaron a aumentar drásticamente y la neblina empezó a afectar el viaje porque nos dificultaba ver; la carretera se convirtió en lodo; piedras empezaron a caer de los cerros y la carretera que ya estaba limpia para pasar con las donaciones se volvió a tapar por los desprendimientos de los cerros. Uno de los carros se hundió en el lodo donde sufrimos el accidente del camión que iba a caer al abismo y todos teníamos que limpiar la carretera lo más pronto posible porque la lluvia empezó a aumentar, la neblina se cerró. Luego de salir de esa horrible experiencia, con el corazón en la boca seguimos con nuestro rumbo al objetivo a paso lento porque la carretera era un desastre.

Luego de esta odisea se logró el objetivo de llevar las donaciones de ECYART (Asociacion para el Estudio de Ciencias y Artes Tradicionales) y de Ruzo al pueblo de San Pedro de Casta. Llegamos con la ropa totalmente mojada y con lodo hasta las rodillas, pero todo eso quedó de lado al observar a toda la gente emocionada por nuestra llegada con las donaciones. La repartición se programó al siguiente día; coordinado con el alcalde se realizó en la municipalidad de San Pedro; apoyados por el personal del municipio. Los comuneros realizaron una fila para recibir las donaciones, así como también prendas de vestir. Cada comunero tenía que llevar 4 bolsas para harina, avena, arroz, azúcar el resto venia sellado en paquetes; cada comunero al recibir la donación tenía que identificarse en un acta con sus nombres apellidos y su huella digital en un libro de la municipalidad. Al siguiente día traté de subir a Marcahuasi para ver la magnitud del desastre y los alrededores del pueblo; al observar los daños ocasionados por los deslizamientos fue terrible, no pensé ver tal destrucción.